Entrevista con el Gerente del Programa Nacional Alta Ley
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Entrevista con el gerente del programa Nacional Alta Ley

Entrevista con el gerente del programa Nacional Alta Ley

“Si buscamos ser los referentes a nivel mundial, aumentar la producción y aumentar la eficiencia, tenemos que cambiar el modo en que se hace minería”

Después de que tomara el primer sorbo de café sin azúcar, Jonathan inició la conversación   entusiasta contando acerca del posgrado de aceleración en emprendimiento que está llevando a cabo  en el MIT. “ Estamos realizando un estudio del ecosistema de emprendimiento que sin duda ha arrojado resultados que vuelven a legitimar la importancia que tiene este ecosistema en Chile y en particular en minería donde estamos focalizando nuestro estudio”, señala.

De esta manera se dio inicio el miércoles 27 de Diciembre en la oficina de Mining TAG la entrevista con Jonathan Castillo, Gerente del Programa Nacional Alta Ley para hablar acerca del trabajo realizado el 2017 con respecto al cluster minero, además de conocer su visión con respecto a la automatización e interoperabilidad como principales ejes estratégicos dentro de la industria.

¿Cómo nace el Programa Alta Ley y cuál es el aporte dentro de la industria minera a nivel nacional?

El Programa Alta Ley es una iniciativa público privada que nace el 2015, con una estructura definida,  en primera instancia, por CORFO y el Ministerio de Minería. El primer hito del programa fue el desarrollo de la hoja de ruta minera que busca potenciar la relación entre proveedores, la academia y mineras de diversos tamaños.

Su aporte está en haber logrado establecer, en conjunto con la diversas mineras, una serie de desafíos y necesidades del sector, lo que permite validar inmediatamente el interés de estas necesidades por parte de las compañías mineras a nivel nacional. Esto sin duda es una excelente herramienta para que los proveedores puedan enfocar sus capacidades en necesidades que sean relevantes por parte de los clientes.

¿Cuál es el trabajo que han estado realizando como Programa para llevar a cabo la hoja de ruta?

Durante el 2016 nuestro trabajo consistió en conseguir los fondos de financiamiento con diversas entidades para llevar a cabo las siete iniciativas estratégicas planteados en el programa. Una vez conseguido el dinero, el año 2017 iniciamos la implementaciones.

Cabe señalar que en estos tres años el desarrollo de la hoja de ruta ha ido transformándose. Cuando se inició su desarrollo, el contexto minero estaba enmarcado por la baja del precio del cobre, lo que trajo como consecuencia una serie de dificultades tales como despidos, cambios de interlocutores y paralizaciones de proyectos. Sin embargo, en este último tiempo la industria ha ido superando el trauma del fin del superciclo del cobre y, a nivel global  ha habido un gran interés hacia los autos eléctricos y baterías que ha posicionado al cobre como recurso estratégico para el desarrollo de la electromovilidad.

Bajo estas nuevas tendencias y mejores perspectivas económicas, el 2017 actualizamos la hoja de ruta definida el 2015, agregando tres nuevos núcleos de interés para la industria minera: exploración minera, nuevos usos del cobre y minería verde. Estos tres enfoques responden netamente a las megas tendencias que están desarrollándose a nivel global.

Este año se lanzó el Informe de Competitividad de la Gran Minería en donde se observa que, frente a la caída del superciclo, la eficiencia operativa se tornó la principal preocupación de las mineras ¿Cómo ves el nivel de competitividad  del sector?

Si uno analiza las 53 medidas que se enviaron al gobierno, la principal conclusión que se observa es que no se puede seguir haciendo las mismas cosas que se han estado haciendo a lo largo de la historia. Si buscamos ser los referentes a nivel mundial, aumentar la producción y aumentar la eficiencia, tenemos que cambiar el modo en que se hace minería. Con esto surge la innovación y tecnología como aspectos claves para cambiar la mentalidad de cómo se están llevando a cabo los procesos y a eso apunta el informe de productividad.

En esta misma línea, uno de los grandes avances que está en proceso de desarrollo en la industria es la automatización, ¿Cómo ves este fenómeno?

El desarrollo de la automatización por un lado va a depender netamente de la estructura organizacional de cada compañía minera, es decir, cómo estos son capaces de incorporar y adaptar su negocio a las nuevas tecnologías. Bajo esta línea, las compañías debiesen tomar la decisión de integrar los cambios tecnológicos  a sus actuales faenas o a los nuevos proyectos que tengan en cartera.

Por otro lado, con respecto a los nuevos desafíos de la automatización se puede observar que,  producto de la baja de los precios de los sensores, el desafío ya no es la obtención y visualización de los datos, sino que está en el análisis de la información obtenida, cómo lograr la interpretación e integración de estos sistemas con modelos predictivos e inteligencia artificial e interoperabilidad.

Este año justamente se lanzó el Programa de Interoperabilidad para lograr el desarrollo óptimo de estos sistemas de monitoreo y control, ¿En qué consiste?

Este programa surgió debido al aumento considerable de Start-Up a nivel local que están dando servicios de digitalización, análisis de datos y machine learning en diversas industrias. Al momento en que estas empresas quisieron entrar en la minería, se encontraron además de los diversos problemas que todo proveedor de esta industria conoce muy bien; difícil acceso a las faenas, cumplimiento con todos los protocolos de ingreso como proveedor, entre otros. Se sumó la dificultad de obtener los datos de los diversos sistemas para el posterior análisis.

Habiendo diagnosticado el problema, se percataron de que todas las empresas proveedoras tenían sus hardware y softwares totalmente encriptados, cuyo acceso sólo lo tenía la empresa propietaria, es decir, el sistema no consideraba la posibilidad de que un tercero ingresara a la plataforma para obtener los datos.

Por otro lado la dificultad de llegar a la información se convertía, para las mineras, en un alto costo de transacción. Para ejemplificar, si se compra un camión, surgía la discusión de quién era la propiedad de la información, si es para el proveedor de la marca, del proveedor de software o del comprador.

Todas estas problemáticas fueron la motivación para dar inicio a la discusión y posterior desarrollo del programa. El objetivo principal  es lograr la existencia de una comunicación y plataforma libre para que cualquier empresa proveedora pueda tener el acceso a la información y lograr desarrollar tecnología.

Sabemos que uno de los problemas país es la confianza y la industria minera no está exenta de este problema. ¿Han habido medidas concretas por parte del Programa Alta Ley para aumentar la confianza? ¿Cuáles?

Este tema va más allá de las mineras, de los proveedores y del gobierno. Es un problema de la cultura e idiosincrasia chilena donde son muy conservadores y donde se acentúa más aún en la industria minera.

Para lograr modificar esto se debe llevar a cabo un trabajo profundo, bien hecho que a su vez es lento para ver cómo llevar a cabo un plan para generar confianza. Nosotros hemos contribuido con actividades y tareas que nunca se habían hecho. A modo de ejemplificar, actualmente y por primera vez tres empresas mineras están trabajando en el mismo proyecto, compartiendo sus prácticas y resolviendo desafíos comunes.

Para el caso de los proveedores, por un lado se está desarrollando el programa de Interoperabilidad y por otro lado, se está trabajando para que se considere el patentamiento y propiedad intelectual como un bien público y no con un único propietario que, en general, era la minera. Con esto se quiere implementar contratos y alcances para definir el nivel de propiedad intelectual de las entidades involucradas; Proveedores, Universidades y Mineras.

¿ Cómo se viene el 2018 para el Programa Alta Ley?

Para este año que tenemos un escenario de cambio de autoridades, hay altas expectativas y somos optimistas porque como programa estamos considerados dentro de las iniciativas estratégicas, lo que nos da continuidad al trabajo que hemos estado realizando.

Por otro lado, se iniciarán estudios comparativos con respecto a políticas y programas de otros países, tales como Australia, y se desarrollarán mecanismos que  faciliten la exportación a través del trabajo en conjunto con Prochile, donde estamos llevando a cabo el proyecto llamado “Promoción internacional de bienes y servicios de proveedores para la minería”.

El objetivo de este proyecto es lograr aumentar el nivel de financiamiento y actividades de promoción para los servicios de minería en otros países, a través del levantamiento de contactos y posicionamiento de agentes expertos en Perú, Australia y Estado Unidos para que sean un apoyo para los proveedores en materias de exportación en minería.

Uno de los lemas de la industria y del Programa es lograr utilizar las ventajas comparativas para desarrollar tecnología que logre responder a los desafíos del sector a nivel local como global. Por lo tanto, uno de los grandes desafíos que tenemos como programa es que los Start-Up logren un desarrollo afuera del país, que piensen de manera global y para ello su modelo de negocio debe considerar el desarrollo de soluciones pensando en las necesidades a nivel local como para otros países.